Atención especializada para ayudarte a recuperar tu movilidad y calidad de vida.
Agendar cita por WhatsApp
Fracturas, caídas, golpes y accidentes.
Aprende másEsguinces, desgarros, lesiones de rodilla, hombro y más.
Aprende másHombro, rodilla y cadera. Desgaste articular y artritis.
Elige articulaciónEsguinces, fascitis plantar, tendinitis y deformidades.
Aprende másDolor lumbar, hernias discales, ciática y pinzamientos.
Aprende másProcedimientos quirúrgicos especializados.
Aprende másMédico especialista en Traumatología y Ortopedia con enfoque en diagnóstico preciso, tratamiento personalizado y recuperación funcional.
Agenda tu cita por WhatsApp y recibe atención especializada.
Guía visual para comprender tu diagnóstico y tratamiento
Rodilla sana · Rodilla con artrosis · Radiografía normal — Dr. K. Daniel Vivas
Evolución del desgaste articular: Artrosis Leve · Moderada · Severa — Dr. K. Daniel Vivas
Líquido sinovial — su función y cómo se ve afectado por el desgaste
Compara tu radiografía con una rodilla sana
El espacio articular es el espacio entre los dos huesos. Cuando se reduce, indica desgaste del cartílago.
Radiografías de referencia — Dr. K. Daniel Vivas
¿Qué buscar en tu Rx? Reducción del espacio articular, osteofitos (picos óseos), densidad ósea y alineación de los ejes. Tu médico te explicará cada hallazgo.
Escalera de tratamiento — de menor a mayor intervención
Primera línea de manejo. El objetivo es reducir el dolor y mejorar la función sin procedimientos invasivos.
Inyecciones directas en la articulación. Distintos tipos según el caso clínico:
Restaura el líquido sinovial dañado. Ideal en artrosis leve a moderada. Efecto 6–12 meses, se puede repetir.
Última opción cuando los tratamientos anteriores no son suficientes. Se reemplaza la articulación dañada por una prótesis.
Importante: La cirugía se reserva para casos de artrosis severa (Grado III–IV) con dolor constante y limitación funcional importante que no responde a tratamiento conservador.
Guía visual: tipos, diagnóstico y opciones de tratamiento
El hueso es tejido vivo. Tiene la capacidad de regenerarse cuando se da el tratamiento correcto.
Es la pérdida de continuidad del hueso, causada por traumatismo, caída, accidente o fragilidad ósea.
El cuerpo forma un callo óseo que une los fragmentos. El proceso dura semanas o meses según la gravedad.
No todas las fracturas son iguales — el tipo determina el tratamiento.
El hueso se rompe pero la piel permanece intacta. Generalmente tratada con yeso o férula.
Los fragmentos se desplazan o el hueso se fragmenta en varios pedazos. Puede requerir cirugía.
El hueso perfora la piel. Requiere intervención quirúrgica urgente para evitar infección.
La radiografía es la primera herramienta para evaluar una fractura. En casos complejos se usa TAC o resonancia.
Primera línea de diagnóstico. Muestra el trazo de la fractura, desplazamiento y alineación de los fragmentos.
Se usa en fracturas complejas, articulares o cuando hay sospecha de daño en tejidos blandos, vasos o nervios.
El tratamiento depende del tipo de fractura, la edad del paciente y la articulación afectada.
Ligamentos, tendones y músculos: diagnóstico y recuperación
Los ligamentos unen hueso con hueso. Los tendones unen músculo con hueso. Ambos pueden lesionarse con movimientos bruscos o sobreuso.
Estructuras resistentes que dan estabilidad a la articulación. Cuando se estiran en exceso, se producen esguinces.
Transmiten la fuerza del músculo al hueso. La inflamación o rotura se llama tendinitis o tendinosis.
Las fibras se estiran pero no se rompen. Dolor leve, poca inflamación. Recuperación: 1–2 semanas.
Rotura parcial de fibras. Dolor moderado, hematoma y dificultad para apoyar. Recuperación: 3–6 semanas.
Rotura total. Inestabilidad articular, dolor severo. Puede requerir cirugía. Recuperación: 3–9 meses.
La resonancia magnética (RM) es el estudio de elección para evaluar ligamentos, tendones y meniscos.
Muestra tejidos blandos con alta precisión: ligamentos, tendones, meniscos, cartílagos. Estudio de elección.
Rápido y accesible. Ideal para detectar desgarros, tendinitis y evaluar la dinámica articular en tiempo real.
El objetivo es recuperar la función y estabilidad articular al 100% para que puedas volver a tu actividad.
Manguito rotador, bursitis, tendinitis y luxaciones
El hombro es la articulación con mayor rango de movimiento del cuerpo, pero también una de las más vulnerables.
4 músculos que rodean la cabeza del húmero y permiten levantar y rotar el brazo. Su lesión es la causa más común de dolor de hombro.
Saco de líquido que amortigua el roce entre tendones y huesos. Su inflamación provoca bursitis.
Dolor que impide levantar el brazo · Dolor nocturno que despierta · Chasquido + debilidad · Deformidad visible después de golpe.
Compresión de los tendones del manguito al levantar el brazo. Dolor en arco entre 60°–120°.
Parcial o completo. Dolor severo, debilidad y dificultad para mantener el brazo elevado.
Salida de la cabeza del húmero de la cavidad. Requiere reducción inmediata por especialista.
La RM es el estudio ideal para evaluar el manguito rotador. El Rx evalúa el espacio subacromial y detecta calcificaciones.
Evalúa espacio subacromial, acromion y detecta calcificaciones o artritis glenohumeral.
Imagen de alta resolución del manguito rotador, bursa y cartílagos. Distingue desgarro parcial de completo.
La mayoría del dolor de hombro responde bien al tratamiento no quirúrgico cuando se atiende a tiempo.
Artrosis, fracturas y el camino hacia la prótesis total
La cadera soporta el peso del cuerpo y permite caminar, sentarse y subir escaleras. Su deterioro afecta directamente la calidad de vida.
La cabeza del fémur (bola) encaja en el acetábulo (socket pélvico). El cartílago amortigua la carga.
Edad mayor de 60 años, obesidad, caídas, osteoporosis, actividad física de alto impacto.
Dolor en ingle al caminar · Dificultad para ponerse calcetines · Cojera · Dolor nocturno · Incapacidad de levantarse tras una caída.
Desgaste progresivo del cartílago. Dolor en la ingle que irradia al muslo. Muy común después de los 60 años.
Emergencia ortopédica. Frecuente en adultos mayores con osteoporosis. Requiere cirugía urgente para evitar complicaciones graves.
Inflamación de la bursa lateral de la cadera. Dolor al dormir de lado y al subir escaleras.
La radiografía de cadera es el primer estudio para evaluar el espacio articular y el grado de artrosis.
Muestra la reducción del espacio articular, deformidad de la cabeza femoral y presencia de osteofitos. Grados I a IV.
Para evaluar la viabilidad de la cabeza femoral (necrosis avascular) y planificar cirugía protésica.
El tratamiento de cadera depende del grado de desgaste, la edad y el nivel de actividad del paciente.
Fascitis, esguinces, hallux valgus y talón doloroso
El pie tiene 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones. Soporta el 100% del peso corporal en cada paso.
Tejido que conecta el talón con los dedos. Su inflamación causa fascitis plantar, el dolor de talón más común.
El tendón más grueso del cuerpo. Su rotura es una urgencia quirúrgica. La tendinitis es frecuente en deportistas.
Dolor intenso al levantarte por las mañanas · Tobillo muy inflamado tras caída · Deformidad en el dedo gordo · Incapacidad para caminar.
Dolor en el talón al dar los primeros pasos. Peor en la mañana. Muy común en personas con sobrepeso o que pasan muchas horas de pie.
Lesión de ligamentos laterales por torcedura. Si no se trata bien puede generar inestabilidad crónica.
Desviación progresiva del dedo gordo hacia afuera. Produce dolor al usar calzado y puede requerir cirugía.
La radiografía evalúa huesos y ángulos articulares. El ultrasonido detecta inflamación de tendones y fascia.
Evalúa alineación ósea, espolón calcáneo, artritis y la desviación del hallux valgus.
Ideal para fascitis plantar y tendinitis de Aquiles. Mide el grosor inflamatorio y detecta desgarros.
La mayoría de problemas del pie responden bien al tratamiento conservador si se atienden a tiempo.
Hernias discales, dolor lumbar y compresión del nervio
La columna lumbar soporta el mayor peso del cuerpo. Sus discos actúan como amortiguadores entre las vértebras.
Estructura que amortigua las vértebras. Con el tiempo puede deshidratarse, aplastarse o herniarse comprimiendo los nervios.
El nervio más largo del cuerpo. Cuando es comprimido genera dolor que baja desde la zona lumbar hasta el pie.
Dolor que baja por la pierna hasta el pie · Hormigueo o entumecimiento · Debilidad en la pierna · Pérdida de control para orinar o defecar (emergencia).
El núcleo del disco sale de su posición y comprime una raíz nerviosa. Dolor intenso que se agrava al toser o inclinarse.
Estrechamiento del canal espinal. Dolor al caminar que mejora al sentarse. Más frecuente en mayores de 60 años.
Deslizamiento hacia adelante de una vértebra sobre otra. Puede comprimir nervios y generar inestabilidad.
La resonancia magnética es el estudio de referencia para evaluar discos, nervios y médula espinal.
Evalúa alineación vertebral, altura del disco y presencia de osteofitos o espondilolistesis.
Muestra con precisión la hernia discal, grado de compresión nerviosa y estado del líquido cefalorraquídeo.
El 90% del dolor lumbar mejora sin cirugía cuando se trata correctamente y con tiempo.
¿Qué es, cuándo se necesita y cómo es la recuperación?
La cirugía ortopédica se reserva para casos donde el tratamiento conservador no es suficiente. Siempre es la última opción.
Repara, reconstruye o reemplaza estructuras del aparato locomotor: huesos, articulaciones, ligamentos y tendones.
Se agotan todas las opciones no quirúrgicas. La decisión siempre se toma de forma compartida entre médico y paciente.
Cirugía mínimamente invasiva con una cámara dentro de la articulación. Se usa en rodilla, hombro y tobillo para reparar meniscos, ligamentos y cartílagos.
Para fracturas complejas. Se coloca tornillos, placas o clavos para mantener los fragmentos en posición correcta mientras sanan.
Reemplazo de la articulación dañada por una prótesis. Se utiliza en rodilla y cadera con artrosis avanzada (Grado III–IV).
Para roturas completas de LCA u otros ligamentos con inestabilidad funcional persistente.
La cirugía se recomienda cuando existen criterios clínicos claros y el paciente tiene buenas condiciones para operarse.
Fractura que no puede mantenerse con yeso · Artrosis severa sin respuesta al tratamiento · Rotura completa de ligamento con inestabilidad · Urgencias (fractura expuesta, luxación).
Cuando no se han agotado opciones conservadoras · Paciente sin condiciones médicas adecuadas · Artrosis leve o moderada que responde a infiltraciones.
La recuperación varía según el tipo de cirugía, pero con rehabilitación adecuada los resultados son excelentes.
Control del dolor, manejo de la inflamación, inicio de movilización temprana supervisada.
Fisioterapia intensiva para recuperar fuerza, movilidad y coordinación. Clave para el éxito del resultado.
Regreso progresivo a actividades cotidianas, trabajo y deporte. El tiempo varía según el procedimiento.